5 de marzo: día mundial de la eficiencia energética

En un momento en que el término de eficiencia energética está demasiado manido antes de que haya resultado lo suficientemente útil tenemos que ponernos en marcha.

El concepto de eficiencia no puede reducirse a un documento como es el certificado energético. Debemos adelantarnos a la legislación e implementar las medidas que estén a nuestro alcance en todos los ámbitos para conseguir que nuestro consumo de energía primaria sea racional y sostenible. Nos lo debemos a nosotros y se lo debemos a las generaciones venideras.

Al menos hoy, día Mundial de la Eficiencia Energética hablemos de eficiencia y energía no como algo lejano, sino como un concepto que está en las manos de cada uno de nosotros. Los datos del consumo de energía de 2016 del Ministerio no pueden ser más claros: Un 29,33 % de la energía consumida se ha destinado a uso doméstico, señalado en granate en el gráfico que se adjunta a partir de los datos obtenidos en el vínculo:

http://www.minetad.gob.es/energia/balances/Publicaciones/ElectricasAnuales/ElctricasAnuales%2020162018/2016/Resumen%20de%20datos%202016/Estadistica-de-la-Industria-de-la-Energia-Electrica.Datos-2016.pdf

 

 

 

Auditorías energéticas

El primer paso para gestionar bien la explotación de un edificio es tener todos los datos a nuestro alcance. Debemos saber de un modo preciso cómo funciona, por qué lo hace así y si ese es el modo más adecuado. Unas herramientas tremendamente útiles que podemos utilizar son las auditorías energéticas y de mantenimiento. En esta entrada analizaremos qué es una auditoría energética y cuál es su utilidad.

El objetivo de una auditoría energética es saber dónde y cuándo se consume cada kWh de energía que pagamos en las facturas de suministros energéticos. A partir de ahí ya podemos decidir dónde atacar para reducir ese consumo.

Una auditoría es un proceso complejo que termina en el informe final de auditoría. Para llegar allí empezaremos por utilizar las herramientas adecuadas. Una de las más importantes es el analizador de redes, que nos permite registrar la potencia consumida en cada momento. Debemos elegir durante cuánto tiempo tomaremos esos datos y cada cuánto tiempo hará la lectura el analizador.  Lo más apropiado sería tener datos de varias semanas durante diferentes épocas. Esto es debido a que uno de los consumos energéticos principales es el de climatización, lo que me lleva a decir que una auditoría energética debería realizarse durante un tiempo no inferior a un año.

Analizador de redes Fluke

 

Debemos familiarizarnos con equipos tan importantes como son los analizadores de redes, las cámaras termográficas o luxómetros y  anemómetros. Testo, Fluke, Cirtutor, Amprobe son marcas que no debemos perder de vista. En próximas entradas iremos analizando cada uno de estos equipos y su importancia.

Una vez desglosados los consumos la Auditoría debe plantear cómo reducirlos, objetivo que se puede lograr a través de multitud de actuaciones complementarias.

Las medidas de mejora deben partir en primer lugar del análisis del funcionamiento del edificio que estamos auditando. Debemos saber si las instalaciones están bien o mal utilizadas. Una parte importantísima de los sobreconsumos reside en descuidos o malas praxis en el uso de las instalaciones: luces encendidas sin sentido, niveles de iluminación excesivos, filtros sin limpiar adecuadamente, luminarias y lámparas sin limpiar, encendido de los sistemas demasiado pronto, puertas y ventanas abiertas mientras el sistema está en funcionamiento, …

Una vez hemos resuelto esta parte del problema incidiremos en dos tipos de medidas correctoras: las activas y las pasivas.

Las medidas correctoras pasivas son todas aquellas que tienen que ver con la envolvente: sustitución de ventanas y carpinterías por otras con mayor aislamiento, instalación de aislamiento térmico donde proceda, instalación de toldos, persianas y parasoles, …

Las medidas correctoras activas son aquellas que tienen que ver son los sistemas, como son la sustitución de equipos por otros más eficientes, la instalación de recuperadores de calor, instalación de paneles solares térmicos y fotovoltaicos…

Los ahorros obtenidos después de la aplicación de las medidas de mejora son muy importantes y se traducen en unos menores costes energéticos y en el alargamiento de la vida útil de los equipos y sistemas.

Un buen informe de auditoría energética aporta medidas con un rápido retorno de la inversión y con grandes beneficios para el usuario del edificio y para el medio ambiente. También debe tener en cuenta criterios de obsolescencia técnica, como son No podemos olvidar que la técnica edificatoria está relacionada paso a paso con la viabilidad económica.

El Real Decreto 56/2016 establece en España la obligatoriedad de hacer una auditoría cuatrienal a aquellas empresas que ocupen al menos a 250 trabajadores o las que tengan un volumen de negocio que pase de los 50 millones de euros y, a la par, un cómputo general que sobrepase los 43 millones de euros.

 

Gestores energéticos a domicilio

ANTECEDENTES

Hace algunos años, en el curso 1996-1997 algunos empezábamos a estudiar nuestra carrera de Ingeniería Técnica Industrial Eléctrica en el ICAI e intentábamos desentrañar con los docentes la que sería la mayor reforma normativa relacionada con el mercado eléctrico. Se aprobaba la ley 54/1997 el 27 de Noviembre de 1997 y con ella se abría el mercado eléctrico a las nuevas compañías que se creaban preparadas para cubrir ese sector nuevo. Esta ley tenía como objetivo principal el de garantizar el suministro de energía al coste mínimo posible para el consumidos final, al introducir en el mercado un factor de competencia. entre empresas.

Empezábamos a hablar de la Comisión Nacional de Sistema eléctrico, de casación, del pool de mercado intradiario, de operador de mercado y operador de sistema y nos familiarizábamos con la gráfica de la demanda de las dos jorobas que buscábamos en las páginas salmón de los periódicos.

Gráficas de demanda del Operador de Sistema (REE)

Mucho ha avanzado el sistema eléctrico, y todo el sector energético.  La ley 54/1997 quedó derogada por la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico y la transposición de las directivas europeas sucesivas ha ido configurando un nuevo panorama. 

En medio de todo este maremagnum, los usuarios domésticos han visto cómo ha empezado a proliferar en el mercado la figura del gestor energético.

¿QUÉ ES UN GESTOR ENERGÉTICO?

El propio nombre lo indica, y parece sencillo pero no lo es. Un gestor energético es el técnico encargado de analizar el funcionamiento de una instalación desde el punto de vista energético y busca la manera de

  • Optimizar el funcionamiento de la instalación buscando una disminución en el consumo de energía manteniendo las condiciones de confort
  • Proponer cambios en la instalación o en sus componentes que se traduzcan de nuevo en una reducción de la demanda.
  • Estudiar la contratación de la energía para aprovechar la competencia entre empresas y conseguir un ahorro en los costes para el cliente.

Aunque estemos más familiarizados con los gestores energéticos a domicilio que buscan cambiar la compañía de suministro con la excusa de rebajas el precio del kWh, son los dos primeros aspectos los que consiguen un ahorro de energía más importante.

Las grandes empresas saben que las lámparas encendidas fuera de hora, los equipos de climatización con una temperatura de consigna exigente e inalcanzable (temperaturas fuera de un margen razonable de 21-25ºC), los horarios de encendido y apagado o una mala sectorización de los sistemas de climatización o eléctricos se convierten en un despilfarro de kWh y consiguientemente de dinero que representan una parte muy importante del presupuesto anual.

Para optimizar el funcionamiento de la instalación debemos conseguir un conocimiento exhaustivo del funcionamiento de la instalación o optimizar. En esta primera fase, además del diálogo con el personal de gestión y mantenimiento, desempeñan un papel fundamental los analizadores de redes. Estos instrumentos permiten desgranar el consumo hora a hora de la instalación, consiguiendo una información precisa y concreta.

Existen muchos analizadores de redes en el mercado de equipamiento técnico, pero cualquiera de ellos nos permite enfocar correctamente el problema. Debemos saber a qué horas los consumos son más altos o más bajos, por qué lo son y si ese exceso de consumo es atacable o no.

Una vez que hemos detectado los equipos que más energía consumen debemos saber si es posible llevar a cabo alguna modificación en su funcionamiento o si es planteable una sustitución justificada por una inversión con un retorno rápido.

Una vez que hemos hecho esto ya podremos entrar a fondo en el análisis de la factura. Tenemos que saber en qué horario es más alto o más bajo el precio de la energía y si estamos abonando el consumo en media o en baja tensión.

El análisis de la factura es un procedimiento más complejo de lo que parece y debe estudiarse con detenimiento.

ENTONCES…¿QUIÉN HA VENIDO POR MI CASA?

En el sector doméstico el tema es algo más sencillo, pero el procedimiento es el mismo:

  • Debemos saber si utilizamos correctamente los equipos que consumen energía y evitar todo despilfarro: luces encendidas de más, equipos de aire acondicionado funcionando con una temperatura de consigna de 17ºC, equipos en stand-by.
  • En segundo lugar debemos is sustituyendo los equipos por otros de menor consumo, como pueden ser las lámparas de bajo consumo o las nuevas tecnologías en iluminación.
  • Una vez que hemos seguido estos pasos nos queda saber si podemos bajar la factura a través de un cambio de contrato con la compañía o un cambio de compañía.

Es imposible plantear un ahorro planteando simplemente un cambio de compañía. Abundan los profesionales que piden una factura eléctrica directamente para estudiar un cambio de compañía. Este procedimiento es imprudente por ambas partes. No debemos entregar a un desconocido sin identificar una información que no debe tener.

Cuando se planteaba la ley 54/1997 los futuros Ingenieros Técnicos Eléctricos pensábamos que estas gestiones se reservarían a profesionales de la energía eléctrica, y que incluso a las comunidades de propietarios les interesaría contratar este tipo de servicios a profesionales, que realmente existen, ejemplificados en las Empresas de Servicios Energéticos acogidas al Real Decreto 56/2016.

Según la Directiva 2006/32/CE se entiende por ESE una persona física o jurídica que proporciona servicios energéticos de mejora de la eficiencia energética en las instalaciones o locales de un usuario y afronta cierto riesgo económico por hacerlo. El pago de los servicios prestados se basará (en parte o totalmente) en la obtención de mejoras de la eficiencia energética y en el cumplimiento de los demás requisitos de rendimiento convenidos.

De momento todo se ha reducido a un tema de contratos y comisiones. Una gran pena, gran oportunidad desaprovechada.

 

Temperatura de confort

Se acaba de estrenar la nueva campaña del IDAE para el ahorro de energía. Nos reconforta ver cómo va en la dirección correcta. En estos días de verano son muchos los usuarios de sistemas de climatización, principalmente de tipo doméstico o comercial, que intentan emplear una temperatura de consigna por debajo de 20ºC. Obligamos a los equipos y sistemas a funcionar al 200% de su capacidad para conseguir una temperatura completamente imposible de alcanzar con la consiguiente sobrecarga y disminución de su vida útil.

¿Es confortable una temperatura de 17ºC en verano? ¿es lógico tener frío en verano a costa del coste energético que ello supone?

Es necesario concienciarnos sobre el uso correcto de la climatización:

24ºC en verano es una temperatura muy agradable, o 22 ºC en invierno.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios indica lo siguiente:

Verano 23…25ºC 45…60% H.R.
Invierno 21…23ºC 40…50% H.R.

Insertamos un vínculo a la campaña del IDAE:

https://www.pequenosgestos.es/

La eficiencia energética y el ahorro en el consumo de energía empiezan por una racionalización de los consumos.